Buenos Aires, septiembre de 2026. — La decisión sobre dónde se establecerá la Secretaría del Acuerdo BBNJ podría marcar un hito que va mucho más allá que la ubicación de una nueva institucionalidad de un Acuerdo internacional. Para las organizaciones que integran el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia (el Foro), que reúne a 30 organizaciones de Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, elegir Valparaíso sería una señal muy importante de que la nueva gobernanza del océano también puede construirse desde el Sur Global y un primer antecedente de que el Secretariado de un acuerdo global no siempre debe estar instalado en el Hemisferio Norte.
Reunidas en Buenos Aires durante su XXIV Plenaria, las organizaciones del Foro renovaron su respaldo a la candidatura de esta ciudad chilena, cuya definición está prevista para la primera Conferencia de las Partes del Acuerdo, en enero de 2027. La propuesta realizada formalmente desde el Gobierno de Chile destaca que Valparaíso permitiría contar, por primera vez, con una sede de Naciones Unidas de membresía universal en América Latina.
“Que la Secretaría del BBNJ se establezca en Valparaíso sería una señal al mundo: la protección de la biodiversidad de alta mar es una responsabilidad global, y su gobernanza también puede construirse desde el Sur, con conocimiento, cooperación y participación de nuestras sociedades”, señala Daniela Castro, coordinadora del Nodo Chile del Foro.
La candidatura cuenta además con el respaldo reciente del Consejo de la Sociedad Civil de la Cancillería chilena, que destacó la oportunidad de fortalecer el posicionamiento internacional de Chile en la protección de los océanos y la especial vinculación de Valparaíso con el mar.
La COP1: de la celebración a la acción
El BBNJ entró en vigor el 17 de enero de 2026, dando paso a una nueva etapa de gobernanza para la biodiversidad marina de las zonas oceánicas situadas fuera de las jurisdicciones nacionales. Entre otras herramientas, el Acuerdo contempla áreas marinas protegidas, evaluaciones de impacto ambiental, mecanismos para compartir beneficios derivados de recursos genéticos marinos y cooperación para el desarrollo de capacidades y transferencia de tecnología.
La primera Conferencia de las Partes será, por eso, un momento fundacional. Allí deberán definirse arreglos institucionales clave, incluida la sede permanente de la Secretaría. Para el Foro, la COP1 no puede ser solamente una instancia protocolar. Será la oportunidad de construir instituciones capaces de responder con urgencia a la crisis de biodiversidad, el cambio climático y la contaminación; garantizar procesos transparentes y una participación significativa de la sociedad civil, pueblos indígenas, juventudes y comunidad científica; y fortalecer la articulación con otros organismos y acuerdos internacionales que inciden sobre el océano.
“Necesitamos que el espíritu de cooperación que hizo posible este Acuerdo se traduzca ahora en instituciones eficaces, transparentes e inclusivas. Tanto la implementación como la posible instalación de su Secretaria en el Cono Sur será tan importante como el mismo tratado que acabamos de conseguir, para evitar que solo quede como una expresión de buena voluntad”, plantea Alejandro Vila, Presidente del Foro.
El llamado a la Argentina: estar donde se toman las decisiones
En este escenario, el Foro pone el foco también en Argentina que firmó el Acuerdo BBNJ en junio de 2024, pero aún no ha depositado su instrumento de ratificación ante Naciones Unidas. La diferencia es significativa: el derecho de voto en la Conferencia de las Partes corresponde a los Estados que son Parte del Acuerdo. Las reglas de procedimiento en discusión establecen que cada Parte tiene un voto. Por eso, el Foro llama a que Argentina complete su ratificación antes de la primera COP, para poder participar plenamente en las decisiones que establecerán las bases institucionales de esta nueva etapa.
“Argentina tiene una oportunidad concreta de ser parte de las decisiones fundacionales de la gobernanza de la alta mar. Ratificar el BBNJ significa no mirar este proceso desde afuera, sino aportar la experiencia y las prioridades de un país profundamente vinculado al mar”, señala Andrea Michelson, coordinadora regional del Foro.
En este contexto, la red pone a disposición su experiencia de más de 20 años de trabajo regional para acompañar la implementación del Acuerdo, particularmente en materia de conservación marina, áreas marinas protegidas, evaluación de impactos, conectividad e integridad ecológica, fortalecimiento de capacidades y participación de la sociedad civil.
Cuando el lugar también es un mensaje
Para el Foro, Valparaíso no representa solamente una ciudad candidata para la Secretaría del Tratado. Su eventual elección podría acercar la nueva arquitectura de gobernanza de la alta mar a una región que conoce de primera mano los desafíos de conservar ecosistemas oceánicos conectados más allá de las fronteras nacionales.
“El Mar Patagónico nos ha enseñado que la conservación efectiva requiere trabajar en red, compartir conocimiento y superar las fronteras administrativas. Esa misma lógica puede contribuir ahora a la implementación de un acuerdo que, por definición, necesita cooperación global”, sostiene la declaración de las organizaciones reunidas en Buenos Aires.
La decisión sobre la sede llegará en enero de 2027. Mientras tanto, el Foro propone mirar ese momento desde una perspectiva más amplia: el mundo está construyendo las reglas para proteger la porción más grande del océano que pertenece a todos los habitantes de este planeta, y existe una oportunidad histórica para que su conversación también tenga su centro en el Sur. Porque el océano, las especies que lo habitan y los procesos ecosistémicos no reconoce fronteras. Y su gobernanza tampoco debería construirse sin las voces de quienes viven, investigan y trabajan junto a él, como así también las formas de vida que lo habitan y nos dan señales de la salud de los océanos y cómo nos afecta a los seres humanos.
Aún estamos a tiempo de darle esperanza a las nuevas generaciones.