Trabajamos para fortalecer la resiliencia climática de los ecosistemas costeros y marinos del Cono Sur y de sus comunidades hacia el 2030.
Fortalecer la resiliencia climática de los ecosistemas costeros y marinos del Cono Sur frente a los efectos cada vez más evidentes del cambio climático y la crisis global de biodiversidad se vuelve una prioridad.
Hacia 2030 buscamos fortalecer la resiliencia climática de los ecosistemas marinos y de las comunidades que dependen de ellos, promoviendo un enfoque integral basado en la mejor información científica disponible, la colaboración público-privada, la participación activa de comunidades locales y el fortalecimiento de capacidades para una gestión climáticamente inteligente de los espacios costeros y marinos. A través del fortalecimiento de áreas marinas protegidas, la conservación de especies clave, la participación social y el desarrollo de mecanismos de financiamiento sostenido, procuramos consolidar una gobernanza inclusiva y efectiva que permita mantener la integridad ecológica del Mar Patagónico y asegurar su contribución al bienestar de las generaciones presentes y futuras.







Los crecientes impactos del cambio climático y la crisis global de biodiversidad ya muestran efectos concretos en el Mar Patagónico. Este ecosistema, uno de los más productivos del planeta, sostiene una gran diversidad de especies —muchas de ellas migratorias— y actividades económicas clave para las comunidades costeras. Sin embargo, cambios en la temperatura del mar, en las corrientes oceánicas y en la distribución de especies están generando nuevos desafíos ecológicos, sociales y económicos. Frente a este escenario, fortalecer la resiliencia de los ecosistemas marinos y costeros, así como de las comunidades que dependen de ellos, se vuelve fundamental para asegurar la conservación de la biodiversidad y los beneficios que estos ambientes brindan a la sociedad.
Fortalecer el sistema de áreas marinas protegidas incorporando ciencia climática, monitoreo, capacitación y herramientas de gestión que permitan mejorar su capacidad de adaptación frente al cambio climático.
Diseñar e implementar estrategias de conservación para especies prioritarias y amenazadas, considerando los cambios en su distribución y abundancia provocados por el cambio climático.
Promover la concientización, el fortalecimiento de capacidades y la participación de comunidades y actores locales en la gobernanza y el cuidado de los ecosistemas marinos.
Impulsar mecanismos financieros que aseguren la sostenibilidad a largo plazo de las áreas marinas protegidas y la implementación efectiva de sus planes de manejo.
Se desarrolló entre 2023 y 2026 y contó con apoyo financiero de la Unión Europea.