La solicitud busca suspender perforaciones, estudios sísmicos y cualquier operación de buques especializados hasta que exista una sentencia firme que determine la validez de dichos acuerdos.
Los demandantes sostienen que los contratos adolecen de causa y objeto lícitos, al contradecir normas ambientales de orden público como el artículo 47 de la Constitución, la Ley General de Protección del Ambiente y la Ley que declara Santuario de Ballenas y Delfines. Según argumentan, las actividades previstas implicarían impactos severos e irreversibles sobre la biodiversidad marina.
“Esta iniciativa jurídica para anular los contratos forma parte de un conjunto más amplio de acciones que la ciudadanía viene impulsando en defensa de la vida marina y de las comunidades costeras. A través de campañas de concientización, recolección de firmas en todo el país, presentaciones de la problemática en juntas departamentales y una presencia activa en redes sociales, diversos grupos, organizaciones e iniciativas confluyen en un mismo objetivo: evitar que en Uruguay avance el desarrollo de la industria petrolera offshore en su maritorio”, comenta Mayra Rocha, Coordinadora Ejecutiva de la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC) de Uruguay.
Si bien el gobierno uruguayo anunció en la COP30 de Cambio Climático (realizada en noviembre de 2025 en Belén, Brasil) su compromiso climático y ambiental, en la misma conferencia reafirmó la intención de continuar con las exploraciones petroleras. El 8 de diciembre, el Ministerio de Ambiente otorgó las licencias ambientales a las cuatro empresas que avanzarían en la primera fase de exploración en busca de hidrocarburos, en una nueva decisión que desoye la oposición expresada por amplios sectores de la sociedad. Ese mismo anuncio explicó que se encuentra en evaluación un proyecto para la perforación de un pozo exploratorio, a solicitud de APA Corporation. En reacción a estas resoluciones, el 15 de diciembre se entregaron más de 21.000 firmas en la sede del Ministerio, acompañadas de movilizaciones ciudadanas en distintos puntos del país, reafirmando el rechazo social al avance de la industria petrolera offshore.
“La ciudadanía se siente cada vez más sobrecargada e indignada frente a decisiones y contratos gubernamentales que ponen en riesgo el ambiente y los ecosistemas de los que depende la vida. Al mismo tiempo, crece una masa crítica de oposición a estos proyectos, y las causas socioambientales se consolidan como un motor de participación ciudadana que exige cambios profundos en el modelo de desarrollo vigente”, concluye Mayra.
Este debate vuelve a poner en evidencia una problemática clave de nuestro tiempo: la necesidad de alinear las decisiones energéticas con los compromisos ambientales y climáticos asumidos. En ese cruce, el mar emerge no sólo como un territorio en tensión, sino como un bien común cuya protección resulta central para el futuro de la región.
Fuente: https://arcg.is/0DTS4e1
Reconfiguración del mapa offshore argentino: los que se van
Como lo analiza Hernán Pérez Orsi, coordinador del Grupo de Trabajo de Energía del Foro, a las ya conocidas salidas de Exxonmobil y Qatar Petroleum de la cuenca Malvinas Oeste, hace unas semanas atrás se dio la caducidad de los permisos MLO119 y MLO114 que compartían las empresas Tullow Oil, Pluspetrol y Wintershall. Con Permisos exploratorios en esa cuenca quedan la UTE formada por ENI (80%), Mitsui (10%) y Tecpetrol (10%) en el bloque MLO124; YPF(37,5%) Equinor (25%) y Total (37,5%) en MLO123 y MLO121 operado en solitario por Equinor.
En la adyacente cuenca Austral al consorcio Equinor (75%) y CGC (25%) maneja los bloques AUS105 y AUS106. Los bloques de producción CMA1, Leo, Carina, Tauro-Sirius son manejados por su parte por Total Austral S.A. (37,5%, como operadora), Harbour Energy (37,5%) y Pan American Energy (25%), más los bloques Magallanes y Poseidón de ENAP (50%) e YPF (50%).
En Argentina Norte sigue vigente el permiso CAN100 (Equinor 35%, YPF 35%, Shell 30) y su resultado de pozo seco en la perforación Argerich de 2024. Luego de la devolución de los permisos de CAN111 y CAN113 de Total y BP, las miradas están puestas en la perforación exploratoria de Shell y Qatar Petroleum, concesionarios de los bloques CAN107 y CAN109, concluida la sísmica este año. Esa zona ya recibió dos perforaciones exploratorias previas con hallazgo positivo en el pozo denominado Cruz del Sur, pero sin viabilidad comercial en aquel momento. CAN102 (YPF y Equinor) y CAN108 (Equinor) no presentan novedades de perforación con exploraciones sísmicas ya realizadas.
El escenario offshore argentino muestra una clara reconfiguración, marcada por la salida de actores internacionales, la caducidad de permisos exploratorios y una concentración de expectativas en pocos bloques clave. Mientras algunas cuencas evidencian un retraimiento de inversiones tras resultados no concluyentes, otras mantienen interés condicionado a la evolución de la sísmica y a futuras perforaciones exploratorias. En este contexto, el futuro de la exploración offshore dependerá no solo de los resultados geológicos, sino también de las condiciones regulatorias, económicas y ambientales que definan la viabilidad de avanzar hacia etapas de desarrollo.
Estos bloques, que se superponen con ecosistemas clave para la biodiversidad del Mar Patagónico, se encuentran en gran medida dentro de aquellas identificadas como candidatas a áreas marinas protegidas dada su relevancia. Es urgente avanzar en un manejo espacial marino que garantice los procesos vitales que sostienen la biodiversidad y el clima.
Golfo San Matias. Infraestructura de despacho fósil en el icono global de la biodiversidad costero-marina
Mientras YPF y sus socios toman deuda a altos intereses con bancos internacionales, continúan las obras de tendido del ducto petrolero y la terminal en Pta. Colorada. Apoyados en un extenso aparato de difusión de narrativas, los impulsores del proyecto buscan contener los cuestionamientos de la comunidad y las organizaciones.
La sobre oferta de petróleo en el corto plazo y de GNL en el mediano siembran incertidumbre sobre el futuro de la apuesta nacional a Vaca Muerta. California, histórico destino del crudo Medanito cae en demanda, se busca ir a la conquista de mercados donde los costos de producción de Vaca Muerta y el flete juegan muy en contra del petróleo neuquino. Mientras que los proyectos de GNL tendrán sería disputa por el mercado con la infraestructura de despacho del Premian y Qatar que multiplicarán exponencialmente el tonelaje a procesar para 2030. Los analistas pronostican que esto traerá precios más cercanos a los US $8 (MBTU) que los US $12 actuales, dejando al Golfo San Matias muy lejos de los márgenes publicitados hoy día. Muchas firmas, mucho dinero en préstamos y todavía ningún cliente firme para el GNL del Golfo San Matías. Solo SEFE (intermediario que responde al gobierno Alemán) estudia buscar contratos para el gas de Vaca Muerta, aunque esta molécula está lejos de cumplir los estándares de la UE. La salida de Shell, mayor operador global de gas, del proyecto Argentina GNL, marca un gran signo de interrogación sobre la materialización del proyecto.
COP30: el océano en el centro del discurso, el offshore en el centro del mercado
La COP30 consolidó al océano como un eje estratégico de la acción climática, integrando soluciones marinas —carbono azul, adaptación costera, energías renovables offshore y transporte marítimo sostenible— en agendas políticas y climáticas nacionales. Sin embargo, este giro discursivo convive con una realidad contradictoria: la conferencia evitó mencionar a los combustibles fósiles y no trazó una ruta clara de descarbonización, mientras el offshore continúa expandiéndose hacia nuevas fronteras.
La autorización de perforaciones en la cuenca amazónica del Atlántico y el aumento del tráfico de hidrocarburos en zonas económicas exclusivas, incluso en países que anuncian metas ambiciosas de gestión marina, evidencian la brecha entre compromisos climáticos y decisiones económicas. El petróleo y gas offshore siguen siendo percibidos por las empresas energéticas como un activo estratégico, en tensión directa con los objetivos de mitigación y con la gobernanza oceánica basada en la precaución.
Aunque más de 60 NDCs ya incorporan acción océano-clima y se fortalecen herramientas de monitoreo y reporte, las medidas verdaderamente transformadoras —como la eliminación progresiva del petróleo y gas offshore o la descarbonización profunda del transporte marítimo— siguen ausentes. La COP30 dejó así un mensaje claro: el océano gana centralidad en el discurso climático, pero el offshore continúa marcando el ritmo de las decisiones, profundizando los desafíos para una gobernanza marina coherente con la ciencia y el clima.