“Esta es una oportunidad única para potenciar el papel de los océanos como parte esencial del plan para combatir el cambio climático. Contar con un espacio dedicado a los océanos en la COP es una excelente señal, ¡pero se necesita más! Los gobiernos deben asumir compromisos viables en materia de conservación oceánica, lo que incluye la creación de áreas protegidas, como las unidades de conservación de Albardão”, reforzó Carolina Contato, Coordinadora del Núcleo de Educação e Monitoramento Ambiental (NEMA).
Los ejes centrales de esta cumbre –el abandono progresivo de los combustibles fósiles, la lucha contra la deforestación, la financiación climática sostenible, las políticas de adaptación y el fortalecimiento del multilateralismo– están directamente vinculados con el futuro de los ecosistemas costero-marinos y con la vida de las comunidades que dependen de ellos.
Desde el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia, se destaca que cada uno de estos ejes tiene una expresión concreta en los mares del Cono Sur:
- La transición energética no puede hacerse esperar y debe ir acompañada de una planificación costera y marina inteligente, que evite impactos sobre la biodiversidad marina.
- La restauración de ecosistemas costeros y marinos, esenciales para capturar carbono azul.
- Los mecanismos de financiación climática deben reconocer el valor de financiar la conservación marina y la gestión sostenible de la pesca.
- Las políticas de adaptación deben considerar la vulnerabilidad de las comunidades costeras frente al aumento del nivel del mar y los eventos extremos.
- Y el fortalecimiento del multilateralismo es una oportunidad para impulsar una gobernanza oceánica regional más coordinada y coherente.
“La COP30 (la cuarta en la región sudamericana) puede ser el punto de partida para una verdadera gobernanza oceánica en el Atlántico Sur. La región cuenta con ciencia, actores locales y experiencias de manejo que pueden contribuir a las metas globales. Lo urgente es conectar esas capacidades con voluntad política y financiamiento estable”, destacó Andrea Michelson del Foro para la Conservación del Mar Patagónico.
Los desafíos son enormes: frenar la pesca no sostenible, enfrentar los efectos del cambio climático y reducir la contaminación oceánica. Pero también lo son las oportunidades. En Belém, los países del Cono Sur tienen la posibilidad de mostrar que un modelo de gestión marina, basado en la cooperación, la ciencia y la conservación, es posible. Porque proteger el océano es también proteger el futuro climático de nuestra región.