Conservar el mar: una oportunidad para Chile y la región

Conservar el mar: una oportunidad para Chile y la región 1920 1080 Foro para la Conservación del Mar Patagónico
Chile posee una de las mayores extensiones de costa del mundo, con la décima zona económica exclusiva más grande de océano en el planeta, en un 43% oficialmente protegida, un liderazgo global en materia de protección de aguas internacionales y un papel estratégico en la conservación de los ecosistemas del Mar Patagónico y sus áreas de influencia, una región vital para la estabilidad climática y la biodiversidad global y del cono sur.

La conservación marina emerge como una oportunidad para construir desarrollo con futuro. Los océanos del sur sostienen comunidades costeras, capturan carbono, regulan el clima y son fuente de alimento, ciencia, cultura y sin duda un refugio para la adaptación al cambio climático. Sin embargo, algunas actividades económicas que se realizan sin integración del cuidado del mar, generan contaminación, destrucción de hábitat y otros impactos que terminan degradando los ecosistemas marinos que los sostienen, cercenando su propio futuro y el de comunidades costeras patagónicas.

“Chile tiene la oportunidad histórica de asentar su liderazgo en la conservación oceánica impulsando una agenda regional que conecte la protección del mar con la acción climática y el bienestar de las personas”, señala Daniela Castro, Coordinadora del Nodo Chile del Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia.

Desafíos y decisiones urgentes

A pesar de los avances en la creación de áreas marinas protegidas, muchos espacios aún carecen de gestión efectiva, recursos y gobernanza participativa. Si bien se ha iniciado un trabajo en materia de estructuras de gobernanza y planes de manejo, es fundamental que un próximo gobierno continúe en la implementación de las Áreas Marinas Protegidas (AMP) y de regulaciones nacionales recientemente aprobadas y que aplican directamente a nuestro mares como la Ley Marco sobre Cambio Climático y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.  Asimismo, Chile tiene compromisos adquiridos a nivel internacional en materia de ambiente, cambio climático (UNFCCC), biodiversidad a escala global (UNCBD), biodiversidad marina más allá de las fronteras nacionales (Tratado BBNJ) y participación a escala de Latinoamérica (Acuerdo Escazú) que también deben expresarse en acciones concretas en el ámbito de la gestión de los espacios costeros y marinos del país. 

Desde el Foro subrayamos que las decisiones que se tomen en los próximos años  “deben garantizar la integridad ecológica del mar y la justicia ambiental para las personas que dependen de él”. En este contexto, se hace indispensable que nuestra política de Estado siga  trascendiendo los ciclos de gobierno y coloque la salud del océano y el bienestar de las comunidades costeras como eje central de desarrollo y planificación territorial.

Una mirada regional estratégica

Los procesos físicos y biológicos que caracterizan al Mar Patagónico no reconocen fronteras políticas: las corrientes y las especies migratorias o de amplia distribución conectan los mares de Chile, Argentina, Uruguay y Brasil. Por eso, la protección efectiva del mar patagónico requiere cooperación regional, intercambio de conocimiento y coordinación en políticas de conservación y uso sostenible.

“Chile viene sosteniendo un importante liderazgo en materia de océanos y conservación de la biodiversidad marina que es reconocido a nivel global. Por eso es un actor político clave en la región para impulsar una visión de conservación y uso sustentable basada en ciencia, transparencia y participación ciudadana”, resalta Daniela.

El mar como bien común

En tiempos de crisis climática, de pérdida de biodiversidad y polarización social, la conservación del mar ofrece un terreno común donde convergen intereses ambientales, sociales y económicos. Apostar por la salud del océano es apostar por la seguridad alimentaria, la resiliencia frente al cambio climático y la equidad intergeneracional.

El futuro de Chile también se juega en el mar.

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